Defender los derechos laborales y la dignidad de los trabajadores de la nómina mayor y menor del sector petrolero venezolano inscritos en el sindicato o no inscritos, despedidos injustamente; impulsar la meritocracia, despolitización, modernización y profesionalización de la industria petrolera de Venezuela, abogando por la reincorporación -repatriación de talento humano injustamente despedidos y sus familiares, y cuyas carreras y vidas fueron truncadas o desviadas por el despido masivo.
Miles de trabajadores petroleros venezolanos fueron injustamente despedidos por razones políticas en el año 2002 / 2003, perdiendo sus empleos, sus carreras y sus derechos laborales.
Muchos fueron perseguidos, incluidos en listas negras e impedidos de trabajar en la industria petrolera y en empresas en general.
UNAPETROL surge como una organización para defender la dignidad, los derechos y la justicia de estos trabajadores, así como para promover la reconstrucción profesional de la industria petrolera venezolana.
Reconocimiento formal del daño histórico y dignificación pública de las víctimas.
Nulidad de los despidos y eliminación de listas negras.
Reparación patrimonial y moral: salarios caídos, antigüedad, aportes a la seguridad social, pensiones y compensación por daño moral.
Reincorporación preferente o compensación vitalicia cuando el reenganche sea imposible.
Restitución plena del derecho a jubilación, con retroactividad y pago de pensiones vencidas.
Comisión de la Verdad Petrolera para investigar y sancionar responsables, garantizando memoria histórica y justicia.
Este proceso de restitución es parte de la reconciliación nacional y de la reconstrucción institucional.
Restituir los derechos laborales fortalece la confianza en la democracia y en el nuevo gobierno.
La reparación es también una garantía de no repetición, asegurando que nunca más se utilice el aparato estatal para perseguir trabajadores por razones políticas.
Invitamos a sindicatos, ONG, universidades y organismos internacionales a sumarse a esta causa común.
La reparación de los trabajadores petroleros es un símbolo de justicia social y un paso hacia la prosperidad de la nueva Venezuela.
La unidad sindical y ciudadana es clave para que el decreto de restitución tenga fuerza, legitimidad y sostenibilidad.